En un bol grande mezclamos la harina y la levadura.
Añadimos la leche, un huevo, la mantequilla, azúcar y la sal y volvemos a mezclar. Comenzamos dentro del bol, ya que la masa es bastante líquida y pringosa, y después sobre la mesa.
Amasamos unos 15min, hasta que quede una superficie suave y brillante. La mejor manera de amasar este tipo de masas es el amasado francés (aquí podéis ver un videotutorial).
Una vez amasada, añadimos las pepitas de chocolate y las integramos amasándolo poco a poco.
Formamos una bola y la dejamos fermentar en un bol ligeramente enharinado y tapado con un trapo durante 2h (doblará su volumen).
Una vez pasado ese tiempo, mientras el horno se calienta a 180ºC, sacamos la masa del bol y la desgasificamos ligeramente con las manos. Estiramos la masa y la dividimos en 16 porciones de tamaño parecido.
Con la ayuda de un rodillo formamos rectángulos con la masa, y con cuatro cortes en un extremo enrollamos los bollitos.
Una vez tengamos formados todos los bollos de leche, los ponemos en papel de hornear y con un pincel les ponemos el otro huevo batido por encima para que consigan ese dorado peculiar. Tened cuidado al hornearlos ya que crecerán un poco, por lo que dejad espacio entre ellos.
Los horneamos durante 12 min y voilà! Ya tenemos los bollos de leche y chocolate para quitar todo tipo de depresiones postvacacionales!