En un bol mezclamos la leche, huevo, mantequilla derretida, agua, levadura seca, azúcar y sal. También podéis usar levadura fresca, pero recordar que tenéis que multiplicar el peso por 3, por lo que tendréis que añadir 21 g de levadura fresca.
Vamos añadiendo la harina poco a poco mientras seguimos mezclando con unas varillas eléctricas o utilizando el gancho de un amasador.
También podemos amasar la masa de los roles de canela sobre una superficie con un poquito de harina.
Cuando tengamos nuestra masa bien amasada, hacemos una bola y la dejamos reposar bien tapada con un trapo aproximadamente 1 hora o hasta que doble el volumen.
Un poco antes de que la masa termine el fermentado nos pondremos a hacer el relleno de los roles de canela.
En un cazo derretimos la mantequilla a fuego medio.
Cuando la mantequilla se derrita, añadimos el azúcar integral y las cucharadas de canela.
Mezclamos bien hasta que comience a burbujear y lo apartamos del fuego.
Dejaremos la mezcla enfriar a temperatura ambiente y mientras nos pondremos a dar forma a la masa para poder hacer los cinnamon roll.
Enharinamos una superficie para poder amasar sin que se nos pegue demasiado.
Con ayuda de un rodillo, estiramos la masa hasta conseguir un rectángulo de aproximadamente 20x40 cm.
Cuando la mezcla de canela esté bastante espesa, la vertimos sobre la masa y la esparcimos con ayuda de una cuchara o una espátula, dejando 1 dedo en cada lado para que al enrollarlo no se desborde la mezcla.
Cogemos uno de los lados largos de la masa y vamos enrollándola hasta formar un rollo perfecto.
Con un cuchillo bien afilado, cortaremos los 12 roles de canela.
Los vamos poniendo en una bandeja de hornear.
Tapamos la bandeja con un trapo y los volvemos a dejar fermentar aproximadamente 30 minutos.
Horneamos los cinnamon rolls a 175ºC durante aproximadamente 20 minutos.
Ahora que los roles de canela están listos, solo queda preparar el glaseado para hacerlos todavía más deliciosos.
Ponemos el azúcar en un bol y vamos añadiendo la leche poco a poco mientras mezclamos.
Tiene que tener una consistencia bastante espesa, por lo que quizás no tengáis que añadir toda la leche. Si os pasáis y os ha quedado muy líquida, podéis añadir más azúcar.
Vertimos el glaseado sobre los roles de canela.