En un cazo, llevamos a ebullición 100 ml de ron blanco junto con los 30 g de azúcar moreno, dejamos hervir unos 3-4 minutos hasta que reduzca a la mitad. Reservamos.
Con la batidora de varillas eléctrica, batimos la mantequilla y el azúcar, hasta que la mantequilla doble su volumen y se vuelva pálida.
Añadimos los huevos uno a uno, no echando el siguiente hasta que no se haya mezclado bien el anterior.
Incorporamos la harina junto con la levadura (tamizadas) poco a poco.
Añadimos la ralladura de una lima y la menta picada, y seguimos batiendo.
En un recipiente aparte, mezclamos los ingredientes líquidos: la leche, el zumo de lima y el ron blanco, e incorporamos a la masa poco a poco.
Revolvemos lo justo para que se incorporen todos los ingredientes. Si te pasas de remover, el cupcake puede que quede más denso de lo que deseamos.
Rellenamos unos tres cuartos las cápsulas de papel, y que haya más o menos la misma cantidad en cada una de ellas. Recomendamos utilizar una cuchara de helado para asegurarnos.
Horneamos en la parte media del horno durante unos 18-25 minutos, dependiendo del horno. Tienen que estar dorados por arriba y esponjosos al tacto.
Mientras los cupcakes están calientes, vertemos una cucharadita de la reducción de ron sobre cada uno de ellos y dejamos que se enfríen antes de colocar el glaseado.