Juntamos los ingredientes secos. Tamizamos la harina en un bol grande, junto con la levadura en polvo, la sal y el azúcar.
Mezclamos bien para que se mezclen todos los ingredientes.
En un bol o recipiente aparte, batimos los huevos junto a la leche (ambos a temperatura ambiente!), el extracto de vainilla y la mantequilla derretida en el microondas. Es recomendable dejar que la mantequilla se enfríe un poco antes de añadirla, sin que se solidifique, claro; así evitaremos que el huevo empiece a cocerse y cree hilos.
Añadimos la mezcla anterior a los ingredientes secos y vamos batiendo poco a poco hasta obtener una masa homogénea.
Ahora viene lo pringoso. Limpiamos los arándanos con agua y colocamos sobre papel de cocina para que se absorba.
Los añadimos a la masa para que se repartan bien.
Finalmente, repartimos la masa entre los 12 moldes, hasta ⅔ de su volumen, y horneamos a media altura durante 20-25 minutos, hasta que estén dorados y al pinchar con un palillo, éste salga limpio.
Esperamos 5 minutos fuera de horno, desmoldamos y dejamos enfriar totalmente sobre una rejilla.