Prepararemos el almibar prinero calentando en un cazo a fuego medio las moras con el azúcar.
Cuando el azúcar se haya disuelto por completo, bajamos el fuego al mínimo.
Seguimos calentando la mezcla unos 10 minutos a fuego bajo para que vaya reduciendo y acabemos con un almíbar de moras.
Cuando tengamos listo el almíbar, colamos las pieles con ayuda de un colador y dejamos enfriar a temperatura ambiente.
Troceamos las galletas y las metemos en una bolsa de congelados.
Con ayuda de un rodillo o mortero trituramos las galletas hasta que nos quede un polvo fino. También puede hacerse con molinillo, pero a mi me gusta que queden trozos irregulares de galleta.
Colocamos la mantequilla en un bol apto para calentar y la derretimos en el microondas.
En un bol, vertemos la mantequilla derretida sobre las galletas trituradas y mezclamos bien con las yemas de las manos para obtener una especie de crumble de galletas.
Forramos la base de nuestro molde (en este cheesecake de mora sin horno he utilizado un molde de 18 cm) con la masa de galleta y presionamos con los dedos para formar una base compacta.
Dejamos enfriar la base del cheesecake en la nevera unos 20 minutos.
Sumergimos en agua templada las hojas de gelatina durante 5 minutos, hasta que reblandezcan.
Calentamos la leche en el microondas y añadimos sobre la leche caliente las láminas de gelatina bien escurridas.
Removemos bien la mezcla hasta que las hojas de gelatina se disuelvan.
En un bol más grande juntamos el queso cremoso tipo Philadelphia, el almíbar de moras y vertemos la mezcla de leche con gelatina.
Mezclamos todo bien hasta que se homogeneice.
Vertemos la nata para montar bien fría en un bol y batimos con varillas de montar durante 2-3 minutos, hasta que tenga una textura de crema.
Cuando la nata comience a espesar iremos añadiendo los 35 g de azúcar en forma de lluvia y seguiremos batiendo unos minutos más para montar la nata por completo.
Añadimos la mitad de la mezcla del queso y moras a la nata montada suavemente, y con una lengua repostera mezclamos con movimientos envolventes.
Añadimos la otra mitad que nos queda y seguimos mezclando de la misma forma para que no pierda el aire.
Sacamos la base de galleta de la nevera y añadimos la mousse del cheesecake de mora.
Aplanamos un poco la superficie con una lengua repostera y volvemos a llevarla a la nevera para que enfríe al menos 4 horas.