En un bol, juntamos la mantequilla a temperatura ambiente, el azúcar, las yemas y la ralladura del limón.
Mezclamos hasta conseguir una masa homogénea.
Hacemos un volcán encima de la mesa con la harina y volcamos en el centro la masa conseguida anteriormente.
Amasamos con las manos hasta conseguir una masa homogénea.
Ahora llega el momento de añadir la confitura a la masa. Tenemos que tener cuidado con la cantidad que echamos, ya que podemos modificar la consistencia de la masa. Si veis que queda muy pegajosa podemos corregirlo añadiendo harina poco a poco.
Le damos forma de bola, cubrimos con papel film transparente y dejamos reposar en la nevera durante 20 minutos.
En una cazuela hacemos un almíbar con el agua y el azúcar, llevando a ebullición ambos ingredientes durante 4 minutos sin dejar de remover.
Pasado este tiempo, añadimos las manzanas cortadas, tapamos la cazuela y dejamos a fuego medio durante 30 minutos, removiendo de vez en cuando.
Precalentamos el horno a 180ºC.
Pasado este tiempo, la masa que está en la nevera ya estará lista, por lo que la sacamos y con un rodillo la vamos estirando hasta conseguir un grosor de unos 5 mm.
Con ayuda de unos moldes, preparamos las tartaletas y las horneamos unos 20 min. Aconsejamos poner algo de peso (como garbanzos) sobre las tartaletas para que éstas no se hinchen.
Cortamos el bacon en daditos muy muy pequeños, y lo ponemos a calentar junto a la miel y el agua en una cazuela.
Cortamos las láminas de gelatina en tres y las ponemos a hidratar con agua en un plato hondo.
Cuando la mezcla de la cazuela comience a hervir, añadimos las láminas ya hidratadas y dejamos calentar todo 3 min más.
Apartamos del fuego y dejamos enfriar un poco.
Una vez estén echas las tartaletas, las rellenamos con la compota de manzana y añadimos un poco de la gelatina por encima. Dejamos enfriar en el frigorífico un par de horas hasta que la gelatina solidifique, y ya estarán listas para comer!!