Para empezar, batimos los huevos en un bol grande junto al azúcar.
Añadimos el aceite y batimos un poco más, hasta que esté todo ligado.
Pelamos, lavamos y rallamos las zanahorias. Ya verás que empiezan a soltar mucha agua, así que te recomiendo que las escurras un poco apretando con las manos antes de añadirlas a la mezcla anterior.
En otro bol, juntamos la harina, la sal, la canela, el bicarbonato y la levadura.
Mezclamos todo un poco y tamizamos sobre la masa líquida, removiendo todo el rato.
Finalmente, añadimos las nueces molidas.
Volcamos la masa sobre un molde previamente engrasado y enharinado, y horneamos con el horno precalentado a 180º durante 50 minutos, O, como ya sabéis, hasta que pinchéis y el pincho salga limpio.
Mientras la carrot cake está en el horno, iremos preparando la butter cream de queso Philadelphia para decorar nuestra tarta. Hacemos la buttercream con la batidora eléctrica.
Batimos la mantequilla hasta que llegue a punto pomada.
Mientras seguimos batiendo, añadimos poco a poco el azúcar hasta que esté totalmente integrado con la mantequilla.
Sólo nos queda añadir el queso (mejor que esté frío) y ya tendremos una buttercream para chuparnos los dedos.
Utiliza el frosting para cubrir toda la tarta. Si tu molde es de un diámetro pequeño y el pastel te ha quedado alto, puedes cortarlo por la mitad y rellenar también por en medio. Nuestro molde es de 28 centímetros y por tanto, no nos llega para hacer eso, aunque queda perfecto.
Para acabar, nosotros hemos decorado el carrot cake con crocanti. Pero tú puedes poner nueces, pepitas de chocolate o lo que más te apetezca.
¡Y a engordar! Esperamos hayas apuntado bien cómo hacer la receta fácil de carrot cake. A nosotros nos encanta!