Batimos la mantequilla con el azúcar en un bol hasta llegar a punto pomada, que la mezcla se vea esponjosa.
Añadimos las yemas de huevo de una en una y batimos la masa hasta homogeneizarla.
Incorporamos la harina y la almendra molida y la amasamos con las manos o una espátula.
Cortamos la piel de naranja confitada en trozos pequeños y machacamos los cacahuetes con un rodillo. Los añadimos a la masa.
Con la ayuda de un rodillo, estiramos la masa entre dos papeles de horno (la masa es bastante pegajosa, por lo que si no ponéis estos papeles, se quedará pegada a la superficie) con un grosor de 4-5 milimetros.
Enfriamos la masa en el frigorífico durante un par de horas y cuando esté endurecida, la cortamos con los moldes que más nos gusten. Volvemos a dejar enfriar 10 minutos más.
Precalentamos el horno a 180 ºC y horneamos nuestras galletas de cacahuete durante 12-15 minutos, hasta que estén doradas por los bordes.
Disfrutarlas! Son unas galletas de cacahuete y naranja confitada perfectas para un desayuno o un café a media tarde.