Tamizamos el azúcar glass y la almendra molida juntos. Hay que repetir este proceso al menos tres veces. Puede parecer tedioso, pero es esencial para que al final queden unas conchas lisas y brillantes. Reservamos.
Comenzamos montando las claras de huevo. Éstas tienen que estar a temperatura ambiente, por lo que acordaros de separarlas y dejarlas fuera de la nevera unas cuantas horas antes. También pueden dejarse una noche entera, nosotros así lo hemos hecho. Si vais a preparar mucha cantidad también podéis utilizar claras de huevo que venden en el supermercado o albúmina en polvo.
Para montar las claras, en un bol comenzamos a batirlas y cuando comiencen a formar burbujas vamos añadiendo el azúcar caster poco a poco, en forma de lluvia, mientras seguimos batiendo. Se puede hacer con varillas a mano o con máquina. La verdad es que con batidora eléctrica con varillas de montar es mucho más cómodo y rápido.
Pararemos de batir cuando el merengue forme picos. Se tiene que poder dar la vuelta al bol sin que el merengue se caiga, es la prueba de fuego.
Pondremos un poco de colorante en este punto, que quede bastante intenso, ya que luego en el horno perderá un poco el color. Batimos un poquito más hasta que el color quede integrado.
Añadimos de una vez la mezcla de azúcar glass y almendra molida.
Y ahora comienza el punto clave: el macaronage. Este paso nos llevará a la gloria o al fracaso. Dejamos las varillas, y con una espátula o lengua de gato vamos lentamente integrando todos los ingredientes con movimientos envolventes.
Tenemos que mezclarlo todo hasta conseguir el llamado punto cinta. Es decir, que cuando cogemos un poco de masa y la dejamos caer, ésta caiga como si fuera una cinta. No hay que pasarse de este punto, ya que si siguiéramos mezclando, quedaría demasiado líquida y no podríamos formar las conchas de los macarons navideños. Si se tienen dudas, mejor quedarse un poco cortos y no llegar al punto cinta del todo.
Rellenar una manga pastelera con una boquilla redonda (dependerá del tamaña de los macarons, generalmente de 1cm) con la mezcla.
Colocamos papel de hornear sobre una bandeja de horno y vamos vertiendo la masa con ayuda de la manga pastelera. Para que salgan totalmente redondos, es importante que la manga pastelera esté perpendicular a la bandeja y bien centrada en la mitad. Ejercemos un poquito presión y levantamos la manga pastelera. Quedará un pico en la mitad, pero si la mezcla tiene la textura adecuada éste desaparecerá al cabo de unos segundos.
Eliminamos las burbujitas que se nos hayan podido formar en la superficie de los macarones navideños con un palillo. También daremos unos cuantos golpes a la bandeja contra una superficie dura para que se asienten bien los macarons.