Cuando tanto la masa quebrada como la crema estén frías, extendemos la crema pastelera sobre nuestra masa quebrada cocinada con una cuchara.
La dejamos a un nivel más bajo que el borde de a masa, para que los gajos de manzana no rebosen.
Pelamos las manzanas, quitamos el corazón, cortamos en cuatro y laminamos.
Para que no oxiden, si no las vais a usar al momento, dejarlas en un plato cubierto con papel film transparente en la nevera.
Colocamos las manzanas sobre la crema pastelera, con cierta composición.
Ahora podemos hacer dos cosas, o añadimos azúcar por encima, o bien hacemos un almíbar con 50 gramos de azúcar y 50 mL de agua (hervimos la mezcla durante dos minutos) y pincelamos bien la manzana.
Una vez listo, metemos la tarta al horno a 180º durante otros 20-25 minutos, hasta que los bordes de la manzana empiecen a dorarse.
Sacamos y dejamos enfriar.
Finalmente, con la tarta de manzana con crema pastelera bien fría, le damos un baño de brillo con gelatina neutra. Nosotros hemos utilizado dos láminas para 50 ml de agua.
Pincelamos la gelatina cuando ya esté algo templada y dejamos que cuaje en la nevera.
El resultado, espectacular. ¡Ya nos contaréis! Esperamos hayáis apuntado bien la receta de tarta de manzana con crema pastelera.