Trituraremos las galletas para obtener un polvo fino con el que poder hacer la base. Para ello lo más adecuado es meter las galletas en una bolsa de congelados y machacarlas con un rodillo o mortero.
Derretimos la mantequilla en el microondas.
En un bol mezclamos las galletas trituradas con la mantequilla derretida y mezclamos bien con las yemas de los dedos hasta obtener una masa compacta.
Forramos la base de nuestro molde con la masa de galleta y presionamos con una cuchara para formar una base lisa y compacta.
Llevamos la base de la tarta de yogur a la nevera y la dejamos enfriar unos 20 minutos.
Sumergimos en agua las láminas de gelatina durante 5 minutos, hasta que reblandezcan.
Calentamos la leche en el microondas en un bol.
Escurrimos las láminas de gelatina y las añadimos a la leche, removiéndolas hasta que se disuelvan.
En un bol más grande vertemos el yogur griego y añadimos la mezcla de la leche sobre ella.
Mezclamos toda la mezcla y removemos bien.
Vertemos la nata en un bol y la batimos con varillas de montar durante 2-3 minutos.
Añadimos el azúcar a la nata en forma de lluvia y seguimos batiendo unos minutos más para montar la nata por completo.
Añadimos la mitad de la mezcla de yogur a la nata montada suavemente, y con una lengua repostera mezclamos con movimientos envolventes.
Añadimos la otra mitad de yogur y seguimos mezclando de la misma forma para que la mousse no pierda el aire de la nata.
Sacamos la base de galleta de la nevera y añadimos la mousse de yogurt.
Aplanamos un poco la superficie dando pequeños golpes al molde y volvemos a llevarla a la nevera para que enfríe al menos 6 horas.