La receta base de la que salen casi todas las demás: una crema de verduras sencilla, reconfortante y pensada para aprovechar lo que tengas en la nevera.

Si tuviera que quedarme con una sola crema de las que hago en casa, sería esta. No porque sea la más vistosa ni la más original, sino porque es la más agradecida: la preparo casi siempre con lo que hay en el cajón de las verduras, y casi siempre sale bien. Zanahoria que se está pasando, medio calabacín suelto, un puerro que sobró de otra receta... todo entra aquí. Esta es la versión "de libro", con las proporciones que mejor me han funcionado, pero está pensada precisamente para que la adaptes a lo que tengas a mano.
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Crema de verduras fácil
Es también la receta que más recomiendo a quien está empezando en la cocina. No hay ningún paso complicado ni ningún ingrediente difícil de encontrar: se trata de sofreír despacio, cocer y triturar. Si esta es tu primera crema, es un buen sitio por donde empezar; y si ya has hecho la crema de calabaza asada o la vichyssoise, verás que la técnica de base es prácticamente la misma.
Qué verduras usar
La estructura de una buena crema de verduras es casi siempre la misma, cambien las verduras que cambien: una base aromática que se sofríe despacio (aquí, cebolla y puerro), un ingrediente que aporta cuerpo y cremosidad sin necesidad de nata (la patata, gracias a su almidón), y el resto de verduras que aportan sabor y color -en esta versión, zanahoria y calabacín. Con esa estructura en la cabeza, puedes cambiar la zanahoria por calabaza, el calabacín por judía verde, o añadir un par de tomates, y el resultado seguirá funcionando.
Es también una receta muy de otoño e invierno -por eso abre esta sección del blog-, pero no hay ninguna norma que diga que no puedas hacerla en cualquier época del año con las verduras que estén de temporada. La única verdura que yo mantendría siempre es la patata: es la que le da esa textura aterciopelada sin necesidad de abusar de la nata.
¿Es difícil de hacer?
No, y ese es justo el objetivo. Es de las recetas más fáciles del blog: no hay puntos de cocción delicados ni técnicas que puedan salir mal. El único cuidado real está en el sofrito inicial (conviene hacerlo a fuego suave, sin prisa, porque es lo que le da el fondo de sabor a toda la crema) y en no pasarse triturando la patata una vez cocida, porque el exceso de batidora rompe su almidón y la textura se vuelve más pegajosa que sedosa. Son dos matices pequeños, no dos dificultades: con eso resuelto, el resto es prácticamente automático.
📖 Receta

Crema de verduras
Ingredientes
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Pasos a seguir
- Prepara todas las verduras antes de encender el fuego. Pela y trocea la patata y la zanahoria en dados o rodajas de tamaño similar, para que se cocinen a la vez. Lava el calabacín y córtalo en dados sin necesidad de pelarlo -la piel aporta color y no molesta una vez triturada-. Lava bien el puerro bajo el grifo, separando las capas con los dedos para quitar la tierra que suele esconder, y córtalo en rodajas finas. Pica la cebolla.
- Sofríe la cebolla y el puerro despacio. En una olla amplia, derrite la mantequilla junto con el aceite de oliva a fuego medio-bajo. Añade la cebolla y el puerro y cocina 8-10 minutos, removiendo de vez en cuando, sin que lleguen a dorarse: el objetivo es que se ablanden y suelten su dulzor. Este paso es el que más sabor le da a la crema, así que no lo aceleres.
- Añade la zanahoria y el calabacín. Incorpóralos a la olla y sofríe 3-4 minutos más, removiendo, para que empiecen a coger sabor antes de cubrirlos de líquido.
- Incorpora la patata, el laurel y el caldo. Añade la patata, la hoja de laurel, sal y pimienta, y vierte el caldo de verduras caliente. Sube el fuego hasta que rompa a hervir y luego bájalo para que cueza suave, con la olla tapada, entre 25 y 30 minutos, hasta que todas las verduras estén tiernas al pincharlas con un tenedor.
- Retira el laurel y tritura. Saca la hoja de laurel -si se tritura, amarga la crema- y bate con la batidora de mano (o pasa el contenido a una batidora de vaso) hasta conseguir una textura lisa. Evita triturar más de la cuenta: en cuanto la patata esté fina, para. Si la quieres extrafina, pásala por un colador.
- Añade la nata si la vas a usar, y ajusta el punto. Devuelve la crema a la olla a fuego bajo, incorpora la nata y remueve. Caliéntala un par de minutos sin dejar que hierva con fuerza. Prueba y rectifica de sal y pimienta.
- Sirve caliente. Reparte la crema en boles y termina con un hilo de aceite de oliva, unas semillas tostadas (girasol o calabaza) o unos picatostes por encima. Sirve enseguida, recién hecha.
Nutrición
Información adicional
¿Has probado esta receta?
Let us know how it was!Variantes de la crema de verduras
Esta es la versión "base", pero es de las recetas del blog que mejor aguanta los cambios:
- Sin nata, más ligera: omítela sin más, o sustitúyela por un chorrito de leche o de bebida de avena. La patata ya le da bastante cuerpo por sí sola.
- Con más verduras de temporada: añade o cambia por calabaza, judía verde, apio o incluso un puñado de espinacas al final del hervor. Si prefieres protagonizar una sola verdura, tienes versiones dedicadas como la crema de calabaza asada.
- Con legumbres, para más cuerpo: un puñado de garbanzos cocidos triturado junto con las verduras la convierte en un plato más completo y saciante, casi de plato único.
- Versión vegana: cambia la mantequilla por más aceite de oliva, prescinde de la nata (o usa nata de avena) y asegúrate de que el caldo es vegetal. Es una adaptación puntual, no la versión "por defecto" del blog, pero funciona muy bien con esta receta en concreto.
- En Thermomix: el proceso es el mismo pero automatizando sofrito, cocción y triturado en el mismo vaso. Le dedico una receta aparte con tiempos y velocidades exactos en la crema de verduras con Thermomix.
Cómo conservar y congelar la crema de verduras
Se conserva en la nevera, en un recipiente hermético, entre 3 y 4 días. Congela perfectamente hasta 3 meses; si vas a congelarla, mejor hazlo antes de añadir la nata, incorpórala al recalentar, ya descongelada, para que no se corte. Descongela en la nevera de un día para otro y caliéntala a fuego suave, removiendo de vez en cuando.
Preguntas frecuentes
Prácticamente cualquiera, mientras mantengas la estructura: una base aromática (cebolla, puerro o ajo), un ingrediente con almidón que le dé cuerpo (patata es la opción más segura) y el resto de verduras que tengas a mano (zanahoria, calabacín, calabaza, judía verde, apio, incluso espinacas). Es la receta ideal para aprovechar la nevera.
Sí, sin ningún problema. La patata ya aporta cremosidad de sobra. Puedes omitir la nata directamente o sustituirla por un chorrito de leche o de bebida vegetal si buscas una textura algo más suave.
Si queda muy líquida, suele ser porque se ha puesto demasiado caldo en relación con la patata; puedes reducirla unos minutos más al fuego sin tapar. Si queda demasiado espesa, aclárala con un poco más de caldo caliente, añadido poco a poco hasta dar con la textura que buscas.
Sí, aguanta muy bien congelada hasta 3 meses. Congélala sin la nata -añádela al recalentar, ya descongelada- para que no se corte al descongelar.
Entre 3 y 4 días en un recipiente hermético bien cerrado. Recalienta a fuego suave, sin que hierva con fuerza si ya lleva nata.
Sí. La técnica es la misma (sofrito, cocción y triturado), pero con tiempos y velocidades específicos del vaso. Tienes la versión adaptada en la crema de verduras con Thermomix.






Jokin
Mi must para empezar cualquier crema!