La coliflor tiene mala fama que no se merece. Cocida sin más, es verdad que puede quedar sosa y con ese olor que tira para atrás -pero convertida en crema, con un sofrito de fondo, patata para dar cuerpo y un buen caldo, es de las verduras que mejor se transforman en la cocina. Descubrí esta receta casi por eliminación, buscando algo ligero que no fuera siempre calabaza o puerro, y desde entonces es una de las cremas que más repito entre octubre y febrero, cuando la coliflor está en su mejor momento.

Es una receta agradecida donde las haya: no hay ningún paso complicado, los ingredientes son los que ya tienes en casa la mayoría de las semanas, y el resultado es una crema aterciopelada, ligera y con un sabor mucho más suave de lo que su reputación sugiere. Si te gustan otras cremas de la serie como la crema de verduras o la crema de puerros, esta encaja perfectamente al lado.
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Por qué la coliflor es tan buena para hacer cremas
La coliflor tiene una textura que, una vez cocida y triturada, se vuelve naturalmente cremosa -casi no necesita ayuda extra para lograr esa sensación aterciopelada que buscamos en una buena crema. Además es una verdura muy poco calórica y con un sabor de fondo suave, lo que la convierte en un lienzo perfecto: admite especias, quesos o toques picantes sin que ninguno de ellos compita con un sabor demasiado marcado. Es, en definitiva, de las cremas más fáciles de personalizar de toda la serie.
El pequeño detalle "de ciencia" a tener en cuenta es que la coliflor -como el resto de crucíferas- contiene compuestos de azufre (glucosinolatos) que se liberan al cocinarla, y que son los responsables de ese olor penetrante que a veces tira para atrás. La buena noticia es que ese olor aumenta cuanto más tiempo se cuece: si la cueces lo justo, hasta que esté tierna y ni un minuto más, y evitas taparla del todo durante la cocción, el resultado es una crema mucho más suave, sin ese punto a "col hervida" que tanta gente asocia con ella.
Cuándo hacerla y cómo elegir una buena coliflor
La coliflor es una verdura claramente de temporada fría: su mejor momento va de otoño a principios de primavera, que es justo cuando apetece más una crema calentita. Elige una pieza compacta, de color blanco cremoso y sin manchas oscuras ni partes blandas; las hojas verdes que la envuelven deben verse frescas, no mustias. Cuanto más prieta esté la "cabeza" de flores, más tierna y de mejor sabor suele ser.
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Ingredientes
Equipo
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Pasos a seguir
- Prepara la coliflor. Retira las hojas verdes y el tronco más grueso, y separa la coliflor en floretes no muy grandes -así se cocinarán antes y de forma más uniforme. Lávalos bien bajo el grifo, porque suelen esconder tierra e insectos entre las flores, y escúrrelos.
- Sofríe la cebolla despacio. En una olla amplia, derrite la mantequilla junto con la cucharada de aceite a fuego medio-bajo. Añade la cebolla picada y cocina 5-6 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que esté blanda y transparente, sin que llegue a dorarse.
- Añade la coliflor y la patata. Incorpora los floretes de coliflor y la patata en dados, y sofríe el conjunto 3-4 minutos removiendo, para que se impregnen bien de la mantequilla y empiecen a coger sabor antes de mojarlos con el caldo.
- Cubre con el caldo y cuece sin tapar del todo. Vierte el caldo caliente, añade sal, pimienta blanca y la nuez moscada. Sube el fuego hasta que rompa a hervir y luego bájalo para que cueza suave entre 18 y 20 minutos, con la olla semitapada -dejando una rendija-, hasta que la coliflor y la patata estén muy tiernas al pincharlas con un tenedor. Cocerla sin tapar del todo ayuda a que el olor a azufre se disipe en vez de concentrarse dentro de la olla.
- Tritura hasta que quede fina. Retira del fuego y tritura con la batidora de mano (o pasa el contenido a una batidora de vaso) hasta conseguir una textura completamente lisa. Si la quieres extrafina, pásala por un colador fino o un chino, presionando con el dorso de un cucharón.
- Añade la nata y ajusta el punto. Devuelve la crema a la olla a fuego bajo, incorpora la nata y remueve bien. Caliéntala un par de minutos sin dejar que llegue a hervir, para que la nata no se corte. Prueba y rectifica de sal si hace falta.
- Sirve caliente. Reparte la crema en boles, añade un hilo de aceite de oliva o un chorrito de nata por encima, espolvorea picatostes o perejil picado y sirve enseguida, recién hecha.
Nutrición
Información adicional
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Let us know how it was!Variantes de la crema de coliflor
Esta es la versión clásica, pero admite bastantes variaciones según lo que te apetezca o lo que tengas en la despensa:
- Con curry: añade media cucharadita de curry en polvo junto con la cebolla al sofreírla; el toque especiado combina muy bien con el sabor suave de la coliflor.
- Con queso: incorpora un puñado de queso gruyère o parmesano rallado al final, justo después de la nata, hasta que se funda; le da un punto mucho más goloso.
- Sin nata, más ligera: sustitúyela por un chorrito de leche entera o prescinde de ella directamente -la patata ya le da bastante cuerpo por sí sola.
- Versión vegana: cambia la mantequilla por aceite de oliva y la nata por nata de avena o de anacardos, siguiendo el mismo enfoque que en la vichyssoise.
- Con jamón crujiente: corona cada bol con virutas de jamón serrano pasadas un minuto por la sartén hasta que queden crujientes; el contraste salado le sienta muy bien a esta crema tan suave.
Cómo conservar y congelar la crema de coliflor
Se conserva bien en la nevera, en un recipiente hermético, entre 3 y 4 días. Para congelarla, te recomiendo hacerlo antes de añadir la nata: congela la base de coliflor, patata y caldo ya triturada, y añade la nata en el momento de recalentar, para que no se corte al descongelar. Aguanta bien congelada hasta 2-3 meses; descongélala en la nevera de un día para otro y caliéntala a fuego suave, removiendo de vez en cuando.
Con qué acompañar la crema de coliflor
Como plato único se queda un poco corta, así que suelo servirla con picatostes de pan tostado, unas virutas de jamón crujiente o unas semillas tostadas por encima si quiero darle un punto crujiente. También queda muy bien con un huevo escalfado en el centro del bol, convirtiéndola en un plato mucho más completo. Para acompañar, un pan crujiente y una copa de vino blanco joven le van perfectos.
Preguntas frecuentes sobre la crema de coliflor
La coliflor, como el resto de crucíferas, contiene compuestos de azufre (glucosinolatos) que se liberan al cocerla, y ese olor se intensifica cuanto más tiempo pasa en el agua o el caldo. La solución es sencilla: cuécela lo justo, hasta que esté tierna y ni un minuto más, y hazlo con la olla semitapada en vez de completamente cerrada, para que el vapor -y el olor- se disipe en lugar de concentrarse.
Puedes, la coliflor ya aporta bastante cremosidad por sí sola una vez triturada. Sin patata la crema quedará algo más líquida y con menos cuerpo, así que si prescindes de ella reduce también un poco la cantidad de caldo.
El truco principal es no pasarte con el tiempo de cocción: en cuanto la coliflor esté tierna al pincharla, retírala del fuego. Cocinarla de más es lo que intensifica ese sabor y ese olor tan característicos. Un sofrito de cebolla al principio y un toque de nuez moscada al final también ayudan a suavizar el sabor de fondo.
Sí, pero mejor sin la nata. Congela la base ya triturada y añade la nata al recalentar, para que no se corte. Aguanta bien congelada 2-3 meses.
Sí, es una de las cremas más suaves de la serie tanto en sabor como en textura, lo que la hace muy adecuada para peques que empiezan a comer sólidos o para dietas blandas -en ese caso, es recomendable prescindir de la pimienta y ajustar bien la sal.
Entre 3 y 4 días en un recipiente hermético. Recaliéntala a fuego suave y sin que llegue a hervir con fuerza si ya lleva nata.







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