Las lentejas son de esas recetas que en casa se hacían "porque tocaban", casi por tradición más que por ganas, y que sin embargo siempre acababan siendo el plato que todos repetían. Esta crema de lentejas nace de esa misma idea de siempre pero con un giro: en lugar del guiso entero con su chorizo flotando y su patata en trozos, aquí todo se tritura hasta conseguir una textura sedosa y reconfortante, con el mismo sabor de fondo de toda la vida pero en formato crema, perfecta para una cena rápida entre semana.

Lo mejor es que no hace falta remojar las lentejas de un día para otro ni estar pendiente de la olla durante horas: usando lentejas pardinas -las más habituales en cualquier supermercado español- tienes la crema lista en poco menos de una hora, con un sofrito sencillo y un hervor tranquilo que hace casi todo el trabajo solo. Es, además, una receta muy agradecida en la despensa: no necesita ingredientes raros ni fuera de temporada, así que es de las que puedes improvisar casi cualquier día.
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- Por qué esta crema de lentejas es un acierto seguro
- Qué lentejas elegir y por qué no hace falta remojarlas
- 📖 Receta
- El truco para que quede cremosa sin abusar de la nata
- Variantes de la crema de lentejas
- Cómo conservar y congelar la crema de lentejas
- Preguntas frecuentes sobre la crema de lentejas
- Más cremas y purés
Por qué esta crema de lentejas es un acierto seguro
Las lentejas tienen una ventaja que no todas las legumbres comparten: al triturarse, su alto contenido en almidón se libera y espesa el caldo de forma natural, dando una textura cremosa y aterciopelada sin necesidad de añadir nata ni mantequilla en grandes cantidades. Es un poco el mismo principio por el que un puré de patata queda cremoso solo con el propio almidón del tubérculo -aquí ocurre algo parecido, pero con más proteína y fibra de regalo. El resultado es una crema que sacia de verdad, ideal para los meses fríos, y que gusta tanto a quien busca algo reconfortante como a quien prefiere platos con más cuerpo nutricional.
Además, es una receta muy accesible incluso para quien nunca ha cocinado legumbres: no hay que calcular tiempos de remojo ni preocuparse por si quedan duras, porque las lentejas pardinas se cuecen directamente y en un tiempo razonable. Si alguna vez te ha dado pereza cocinar legumbres por "lo complicadas que son", esta es la receta con la que perder el miedo.
Qué lentejas elegir y por qué no hace falta remojarlas
En España, la variedad más habitual y la que mejor funciona para esta receta es la lenteja pardina: de piel fina, se cuece en 30-35 minutos sin remojo previo, algo que no ocurre con otras variedades de piel más gruesa, como la lenteja castellana, que sí conviene dejar en remojo la noche anterior para acortar su cocción. Si solo encuentras esta última, no pasa nada -remójala 8-12 horas y añade unos minutos más de cocción-, pero para la versión rápida y fiel al espíritu de esta serie, la pardina es la opción recomendada.
Un pequeño truco de ciencia culinaria que merece la pena conocer: cocer las lentejas en un caldo con algo de sal desde el principio (al contrario de lo que se suele decir de otras legumbres) no las endurece de forma apreciable con las variedades finas como la pardina, y en cambio ayuda a que cojan sabor por dentro, no solo por fuera. Es uno de esos mitos de cocina que conviene perder de vista.
📖 Receta

Crema de lentejas
Ingredientes
Equipo
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Pasos a seguir
- Prepara las verduras y las lentejas. Lava las lentejas pardinas bajo el grifo con un colador y revísalas rápidamente por si hay alguna piedrecita, aunque es raro encontrarlas hoy en día. No hace falta ponerlas en remojo. Pela y corta la zanahoria en dados pequeños, pica finamente la cebolla, el puerro y el ajo.
- Sofríe las verduras. Calienta el aceite de oliva en una olla amplia a fuego medio. Añade la cebolla, el puerro, la zanahoria y el ajo, y sofríe removiendo de vez en cuando durante 8-10 minutos, hasta que las verduras estén tiernas y empiecen a tomar un tono ligeramente dorado.
- Añade las especias y tuesta un momento. Incorpora el comino molido y la hoja de laurel, y remueve solo 30 segundos a fuego medio: el calor despierta el aroma de la especia, pero se quema con facilidad, así que no te despistes en este paso.
- Añade las lentejas y el caldo. Incorpora las lentejas escurridas a la olla, remueve un momento para que se impregnen del sofrito, y cubre con el caldo caliente. Sazona con sal y pimienta, sube el fuego hasta que rompa a hervir.
- Cuece a fuego suave. Baja el fuego para que hierva de forma suave, tapa parcialmente la olla y cuece durante 30-35 minutos, removiendo de vez en cuando y comprobando que las lentejas queden completamente blandas al morderlas. Si el caldo se reduce demasiado antes de que estén tiernas, añade un poco más de agua o caldo caliente.
- Retira el laurel y tritura. Aparta la hoja de laurel de la olla y tritura el contenido con la batidora de mano hasta conseguir una crema completamente lisa. Si la notas demasiado espesa, añade un poco más de caldo caliente hasta el punto que prefieras.
- Añade la nata, ajusta el punto y sirve. Si vas a usarla, incorpora la nata y remueve bien para integrarla, calentando un par de minutos sin que llegue a hervir con fuerza. Prueba y rectifica de sal y pimienta, reparte en boles y decora con unas lascas de chorizo crujiente (salteadas 2-3 minutos en una sartén sin aceite) y un chorrito de aceite de oliva. Sirve bien caliente.
Nutrición
Información adicional
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Let us know how it was!El truco para que quede cremosa sin abusar de la nata
El secreto de esta crema no está en la nata, sino en las propias lentejas: al cocerlas hasta que quedan muy tiernas y triturarlas bien, el almidón que contienen se libera en el caldo y espesa la mezcla de forma natural, dando esa textura aterciopelada que normalmente asociamos a un chorro generoso de nata. Por eso aquí la nata es opcional y en una cantidad pequeña -solo para redondear el sabor-, no el ingrediente que sostiene la textura. Si prefieres una versión más ligera, puedes prescindir de ella sin miedo: la crema seguirá quedando sedosa igualmente.
Otro detalle que marca la diferencia es triturar bien, con paciencia: un par de minutos con la batidora de mano, moviendo el brazo arriba y abajo, consiguen una textura mucho más fina que un triturado rápido de diez segundos. Si tienes batidora de vaso potente, el resultado será aún más sedoso.
Variantes de la crema de lentejas
Es una receta base muy versátil, así que aquí tienes algunas variaciones que funcionan de verdad:
- Con lentejas rojas, más rápida: las lentejas rojas (o "lentejas partidas") no tienen piel y se deshacen en apenas 15-18 minutos de cocción; reduce el caldo inicial unos 100 ml, ya que absorben algo menos de líquido.
- Con chorizo en el sofrito: para una versión más contundente al estilo "lentejas de toda la vida", añade 80 g de chorizo en rodajas al sofrito inicial, junto con la cebolla; el sabor ahumado impregna toda la crema.
- Al estilo dal, con curry: sustituye el comino y el laurel por 1 cucharadita de curry en polvo y una pizca de cúrcuma, y termina con un chorrito de leche de coco en lugar de nata. Prueba a hacer el dhal de lentejas que está riquísimo.
- Vegana: omite la nata (o sustitúyela por nata de avena o leche de coco) y prescinde del chorizo de acompañamiento, cambiándolo por unos picatostes -una adaptación puntual, no la versión por defecto de la receta.
- Con un toque picante: añade media cucharadita de pimentón picante o una guindilla pequeña al sofrito para un resultado con más carácter.
Cómo conservar y congelar la crema de lentejas
Se conserva en la nevera, en un recipiente hermético, entre 3 y 4 días -de hecho, como muchos platos de legumbres, suele estar incluso más rica al día siguiente, cuando los sabores han tenido tiempo de asentarse. Para congelarla, hazlo antes de añadir la nata: congela la base ya triturada hasta 3 meses, y añade la nata al recalentar, ya descongelada, para que no se corte. Descongélala en la nevera de un día para otro y caliéntala a fuego suave, añadiendo un poco de caldo o agua si ha quedado demasiado espesa.
Preguntas frecuentes sobre la crema de lentejas
No, si usas lentejas pardinas -las más habituales en España-, ya que su piel fina permite cocerlas directamente en 30-35 minutos. Solo conviene remojar variedades de piel más gruesa, como la lenteja castellana, durante 8-12 horas antes de cocinarlas.
Sí. Sofríe las verduras y especias igual, añade el caldo (reduce la cantidad a unos 500 ml) y las lentejas ya cocidas y escurridas, y cuece solo 10-12 minutos para que se integren los sabores antes de triturar.
Si queda demasiado espesa, añade caldo o agua caliente poco a poco tras triturar, hasta encontrar la textura que prefieras. Si queda demasiado líquida, puedes reducirla unos minutos a fuego suave sin tapa, dejando que se evapore parte del líquido.
Sí, sin apenas cambios: usa caldo de verduras, omite la nata o sustitúyela por nata de avena o leche de coco, y cambia el chorizo del acompañamiento por unos picatostes crujientes.
Sí, aguanta bien congelada hasta 3 meses. Es mejor congelarla sin la nata -añádela al recalentar, ya descongelada- para que no se corte al descongelarse.
El chorizo crujiente es el acompañamiento clásico, pero también funciona muy bien con unos picatostes caseros, un huevo poché por encima o un chorrito de yogur para dar un contrapunto fresco.
Más cremas y purés
Si te ha gustado esta crema de lentejas, prueba también la crema de guisantes -igual de rápida y reconfortante- o la crema de verduras, la base genérica de toda la serie. Y si prefieres algo más suave, no te pierdas la crema de coliflor.











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