¿Te gustaría aprender cómo hacer kombucha en casa y disfrutar de una bebida saludable, burbujeante y llena de sabor? Si has llegado hasta aquí, seguramente ya conoces esta bebida fermentada que está revolucionando todo el mundo. La buena noticia es que no necesitas ser un experto ni invertir en equipos complicados para prepararla. Hacer kombucha en casa es fácil, divertido y, además, te permite experimentar con sabores únicos que harán que cada botella sea especial.

En esta guía, te explicaré paso a paso cómo hacer kombucha, desde los ingredientes básicos hasta los trucos para darle tu toque personal.
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¿Qué es la kombucha?
La kombucha es una bebida fermentada que se elabora a base de té endulzado y una colonia de bacterias y levaduras conocida como SCOBY (Symbiotic Culture of Bacteria and Yeast). Aunque su popularidad ha crecido en los últimos años, su origen se remonta a miles de años atrás, con raíces en Asia, donde se consumía por sus supuestos beneficios para la salud.
El proceso de fermentación transforma el té azucarado en una bebida ligeramente ácida, burbujeante y llena de probióticos naturales, que son conocidos por favorecer la salud intestinal. Su sabor es único, con un equilibrio entre dulzor y acidez que puede personalizarse según los ingredientes que elijas durante la segunda fermentación.

Además de ser refrescante, la kombucha ha ganado fama como una alternativa más saludable a los refrescos industriales, ya que contiene menos azúcar y está repleta de compuestos bioactivos que podrían contribuir a mejorar el bienestar general.
Ingredientes para hacer kombucha
Antes de lanzarte a preparar kombucha, es importante tener claro qué necesitas. La buena noticia es que los ingredientes son fáciles de conseguir, y probablemente ya tengas algunos en casa.
- Té: Elige té negro, verde o una combinación de ambos. Estas variedades aportan los nutrientes necesarios para que el SCOBY haga su magia. Evita los tés con aceites esenciales, como el Earl Grey, ya que pueden interferir en el proceso de fermentación.
- Azúcar: Aunque pueda sorprenderte, el azúcar es fundamental. No te preocupes, la mayor parte será consumida por el SCOBY durante la fermentación. Usa azúcar blanca normal para mejores resultados.
- SCOBY: Este es el corazón de la kombucha. Puedes conseguirlo de alguien que ya haga kombucha, comprarlo en tiendas especializadas o incluso cultivarlo tú mismo con kombucha comercial no pasteurizada.
- Agua: Usa agua filtrada o embotellada para evitar el cloro y otros químicos presentes en el agua del grifo, que pueden afectar al SCOBY.
En cuanto a materiales, son bastante sencillos.
- Recipiente de vidrio: Un tarro grande de vidrio es perfecto para la primera fermentación. Evita plásticos o metales, ya que pueden reaccionar con el ácido de la kombucha.
- Tela transpirable o filtro de café: Para cubrir el recipiente y permitir que el SCOBY respire, manteniéndolo protegido de insectos y polvo.
- Banda elástica: Para sujetar la tela y asegurar que esté bien cerrada.
- Botellas herméticas: Ideales para la segunda fermentación, ya que permiten conservar las burbujas. Las botellas de vidrio con cierre mecánico son las más prácticas.
- Embudos y cuchara de madera o silicona: Para manejar la kombucha sin contaminarla.
Preparación de la kombucha paso a paso
Hacer kombucha en casa es más fácil de lo que parece, siempre y cuando sigas un proceso claro. A continuación, te guiaré por cada etapa para que logres una bebida deliciosa y saludable.
El proceso comienza con la primera fermentación, donde se forma la base de la kombucha. Luego, si lo deseas, puedes pasar a la segunda fermentación, perfecta para añadirle sabores y un toque burbujeante.
Primera fermentación
El primer paso es preparar un té azucarado que servirá como alimento para el SCOBY. Hierve un litro de agua y añade entre 2 y 3 cucharadas de té suelto o 2-3 bolsitas de té, según prefieras. Déjalo infusionar durante 5-10 minutos, dependiendo de la intensidad que quieras. Una vez listo, añade una taza de azúcar (aproximadamente 200 gramos) mientras el té todavía está caliente y remueve bien hasta que el azúcar se disuelva por completo.
Ahora viene un paso importante: deja que el té se enfríe por completo. Es fundamental que esté a temperatura ambiente, ya que un té demasiado caliente podría dañar al SCOBY.
Cuando el té esté frío, viértelo en un recipiente de vidrio grande y añade el SCOBY junto con 1 o 2 tazas de kombucha previamente fermentada, conocida como líquido iniciador. Este líquido ayuda a crear el ambiente ácido necesario para que el proceso de fermentación se desarrolle de forma segura y eficiente. Si es la primera vez que haces kombucha, no te preocupes, el proceso también funcionará, pero quizá necesite más días de fermentado.
Cubre el recipiente con una tela transpirable, como un paño limpio o un filtro de café, y asegúralo con una banda elástica. Esto permitirá que el SCOBY respire mientras protege la mezcla de posibles contaminantes, como insectos o polvo.
Coloca el recipiente en un lugar cálido, lejos de la luz solar directa, y déjalo fermentar entre 7 y 10 días. Durante este tiempo, el SCOBY transformará el azúcar en ácidos, creando esa característica mezcla de dulzor y acidez que define a la kombucha.
A partir del séptimo día, puedes probar la kombucha usando una cuchara limpia. Si te gusta el sabor, está lista; si prefieres algo más ácido, deja que fermente unos días más.
Segunda fermentación
Si quieres llevar tu kombucha al siguiente nivel, puedes hacer una segunda fermentación. Este paso es perfecto para añadir sabores personalizados y conseguir esa agradable efervescencia.

Comienza vertiendo la kombucha ya fermentada (sin el SCOBY) en botellas de vidrio herméticas, dejando un pequeño espacio en la parte superior. Añade frutas frescas, jugos, hierbas o especias según tu gusto: desde rodajas de jengibre hasta trozos de frutas del bosque, las posibilidades son infinitas.
Cierra bien las botellas y déjalas a temperatura ambiente durante 2-3 días. Este tiempo extra permitirá que se acumulen las burbujas naturales. Recuerda abrir las botellas con cuidado cada día para liberar un poco de presión y evitar que estallen.
Después de la segunda fermentación, guarda las botellas en la nevera para detener el proceso y disfruta tu kombucha casera bien fría.
📖 Receta

Ingredientes
Equipo
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Pasos a seguir
- Hierve un litro y medio de agua y añade 4 cucharadas de té (o 4 bolsitas) de tu elección. Deja que infusione durante 5-10 minutos.
- Agrega 150 g de azúcar (10% del volumen) al té caliente y remueve hasta que se disuelva por completo.
- Deja enfriar el té a unos 20-30ºC. Es importante que el té haya enfriado antes de añadir el SCOBY
- Vierte el té azucarado enfriado en el recipiente de vidrio y añade el SCOBY junto con 1-2 tazas de kombucha previamente fermentada (también conocida como líquido iniciador). Esto ayuda a acidificar la mezcla y protegerla de contaminantes. Si es la primera vez que preparas kombucha, no te preocupes, tardará unos días más, pero puedes hacerlo sin el líquido iniciador.
- Cubre el recipiente con una tela transpirable y asegúralo con una banda elástica.
- Deja el recipiente en un lugar cálido (20-25 °C), alejado de la luz directa del sol, durante 7-10 días. El tiempo dependerá de tu gusto: cuanto más tiempo fermente, más ácido será el sabor.
Nutrición
Información adicional
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Let us know how it was!Consejos para principiantes
Si es tu primera vez haciendo kombucha, es normal tener dudas o sentirte un poco intimidado por todo el proceso. ¡Pero no te preocupes! Con estos consejos prácticos, evitarás errores comunes y te asegurarás de que tu primera tanda sea un éxito.
- Uno de los aspectos más importantes es mantener todo limpio pero no esterilizado en exceso. Lava bien los recipientes y utensilios que vayas a usar, pero evita jabones fuertes que puedan dejar residuos químicos. El ambiente ácido de la kombucha protege el proceso, pero siempre es mejor empezar con materiales bien preparados.
- Cuidar tu SCOBY es otra clave. Es un organismo vivo que necesita atención para prosperar. Asegúrate de alimentarlo con té dulce preparado correctamente y guárdalo siempre en un ambiente adecuado. Si te sobra SCOBY (porque creará una nueva capa en cada tanda), puedes regalarlo, guardarlo en un "hotel de SCOBY" o incluso usarlo en recetas o compostaje.
- Evita algunos errores comunes, como utilizar té con aceites esenciales (pueden dañar el SCOBY) o agua con cloro, que puede afectar negativamente el proceso de fermentación. Opta por agua filtrada o embotellada si no estás seguro de la calidad del agua del grifo.
- Un tema que asusta a muchos principiantes es el moho. ¡Pero calma! El moho es muy raro si sigues los pasos correctamente. Mantén la kombucha en un ambiente limpio y ácido, y no te preocupes por las manchas marrones o filamentos en el SCOBY: son normales. El moho, en cambio, suele ser peludo o de colores como verde o negro, y aparece en la superficie. Si lo ves, tendrás que desechar esa tanda y empezar de nuevo.
- Finalmente, ten paciencia. El sabor de la kombucha puede variar según la temperatura, el tiempo de fermentación y los ingredientes, así que experimenta hasta encontrar tu punto ideal. ¡No te desanimes si la primera tanda no es perfecta! Es parte del aprendizaje, y pronto estarás haciendo kombucha como un experto.
Preguntas frequentes al hacer kombucha casera
La kombucha casera tiene una vida útil de entre 1 y 3 semanas, dependiendo de cómo la conserves. Si la mantienes en el refrigerador, puedes alargar su frescura y evitar que siga fermentando. Recuerda que, al estar en la nevera, la actividad del SCOBY se ralentiza, así que tu kombucha no se volverá más ácida con el tiempo. Si no la consumes rápido, asegúrate de probarla cada pocos días para evitar que se vuelva demasiado fuerte.
Conseguir un SCOBY para hacer kombucha es más fácil de lo que parece. Tienes varias opciones:
Pedirlo a un amigo: Si conoces a alguien que ya hace kombucha, lo más sencillo es pedirle un pedazo de SCOBY. A medida que fermente, tu SCOBY irá creando nuevas capas, por lo que siempre hay "sobrantes" listos para compartir.
Comprar un SCOBY: Si no conoces a nadie que haga kombucha, puedes comprar uno en tiendas especializadas de productos orgánicos o en línea. Asegúrate de que sea un SCOBY de buena calidad, preferentemente en un líquido iniciador, para asegurarte de que las bacterias y levaduras estén activas.
Cultivarlo tú mismo: Si no puedes conseguir uno de inmediato, siempre puedes cultivar tu propio SCOBY utilizando kombucha comercial no pasteurizada (asegúrate de que sea sin aditivos ni conservantes). Solo necesitas un poco de tiempo y paciencia, ya que el SCOBY se formará naturalmente en el líquido durante el proceso de fermentación.
El azúcar es fundamental en el proceso de fermentación, ya que alimenta al SCOBY. Aunque hay alternativas como la stevia o el azúcar de coco, estos edulcorantes no siempre funcionan igual de bien, ya que el SCOBY no los digiere de la misma manera. Por lo tanto, te recomiendo seguir usando azúcar blanca o morena para asegurarte de que tu kombucha fermente correctamente. En cuanto a los tés, aunque el té negro y verde son los más comunes, también puedes experimentar con otros tés, como el de hibisco o rooibos. Solo ten en cuenta que algunos pueden afectar el sabor o la fermentación.
Cuando hagas varias tandas de kombucha, tu SCOBY se multiplicará y tendrás varios de ellos. Si no sabes qué hacer con ellos, aquí tienes algunas ideas:
Puedes regalarlo a amigos o familiares que también quieran hacer kombucha.
Guardarlos en un "hotel de SCOBY", que es simplemente un tarro con un poco de kombucha en el que puedes mantenerlos hasta que los necesites.
Utilizarlos en otras recetas, como en batidos, o incluso en la cocina, ya que algunos los incorporan en platos veganos como sustituto de la gelatina.
El moho en la kombucha es raro, pero puede ocurrir si no sigues correctamente las indicaciones o si el ambiente no está limpio. El moho se verá como manchas peludas de color verde, negro o blanco en la superficie del té. Si esto ocurre, es mejor desechar la tanda de kombucha y empezar de nuevo. Si el SCOBY muestra manchas marrones o filamentos, eso es completamente normal, ya que son solo residuos del té o del azúcar.
No, no es necesario. El SCOBY puede usarse varias veces, siempre que lo cuides adecuadamente. De hecho, un SCOBY "maduro" tiene más bacterias y levaduras, lo que puede hacer que la fermentación sea más rápida y eficiente. Sin embargo, es recomendable tener un SCOBY extra por si acaso, en caso de que tu SCOBY original se dañe o ya no funcione correctamente.
Aunque es posible iniciar un cultivo de kombucha sin un SCOBY usando un poco de kombucha comercial no pasteurizada (ya que contiene bacterias y levaduras vivas), tener un SCOBY facilita mucho el proceso y mejora la consistencia del producto final. Si no tienes un SCOBY, te recomiendo pedir uno a un amigo o comprarlo en tiendas especializadas.












Jokin Carrillo
Como el kefir, esta bebida probiótica la puedes hacer en casa mucho más económica que comprándola!