Cada final de verano me pasa lo mismo: llego a casa con una bolsa de calabacines que se ha ido acumulando -del huerto de mis padres, de la frutería, de donde sea- y necesito una manera rápida de darles salida antes de que se estropeen. Esta crema de calabacín nació así, casi por necesidad, y se ha quedado como una de mis recetas de rescate favoritas: pocos ingredientes, quince minutos de manos a la obra y un resultado tan suave que hasta quien dice que "no le gusta el calabacín" suele repetir.

Es la hermana ligera de la crema de verduras de la serie: mismo espíritu de aprovechamiento, pero protagonizada por un solo ingrediente que aporta muy pocas calorías y muchísima cremosidad natural. Si buscas algo más contundente para un día de mucho frío, échale un ojo a la crema de puerros; si lo que quieres es refrescarte en verano, esta misma base funciona fría, al estilo de la vichyssoise vegana.
Por qué esta crema de calabacín es tan agradecida
El calabacín tiene una ventaja enorme frente a otras verduras para hacer cremas: se cocina rapidísimo, apenas necesita 15-18 minutos para quedar tierno del todo, y su sabor es tan suave que combina con casi cualquier cosa que tengas en la nevera -queso, menta, curry, jengibre. Es, además, una de esas recetas que cuesta estropear: no hay técnica complicada ni tiempos ajustados al segundo, así que es perfecta si te estás iniciando en el mundo de las cremas de verdura.
El único apunte "técnico" a tener en cuenta es que el calabacín es agua en más de un 90%, así que si lo cueces directamente en mucho caldo, la crema puede quedarte aguada y con el sabor diluido. La solución -sencilla- es sofreírlo primero unos minutos para que empiece a soltar su propia agua y concentre sabor, y luego mojarlo con menos caldo del que usarías con otra verdura más seca. Ese pequeño gesto marca toda la diferencia entre una crema sedosa y una crema con sabor a "agua verde".
Cuándo hacerla y qué calabacines elegir
Aunque hoy se encuentra calabacín en el mercado todo el año, su mejor momento -más sabor, menos agua, piel más fina- va de finales de primavera a principios de otoño, que es justo cuando esta receta tiene más sentido: aprovecha la temporada alta y, de paso, la producción que suele desbordar en los huertos familiares por estas fechas. Elige calabacines firmes, de piel brillante y sin manchas blandas, y a poder ser no demasiado grandes: los ejemplares muy grandes suelen tener más pepitas y menos sabor.
📖 Receta

Ingredientes
Equipo
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Pasos a seguir
- Prepara las verduras. Lava bien los calabacines -no hace falta pelarlos, la piel aporta color y algo de sabor- y córtalos en rodajas de un par de centímetros. Pela la patata y córtala en dados pequeños para que se cocine antes. Pica finamente la cebolla y el ajo.
- Sofríe la cebolla y el ajo. En una olla amplia, derrite la mantequilla junto con la cucharada de aceite a fuego medio. Añade la cebolla y el ajo picados y cocina 4-5 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que la cebolla esté transparente pero sin dorarse.
- Añade el calabacín y la patata, y sofríe unos minutos más. Incorpora el calabacín y la patata a la olla y sube ligeramente el fuego. Sofríelo todo junto 5-6 minutos, removiendo de vez en cuando: este paso es clave, porque hace que el calabacín empiece a soltar su propia agua y concentre sabor antes de mojarlo con el caldo, evitando que la crema quede aguada.
- Cubre con el caldo y cuece. Vierte el caldo caliente y sazona con sal y pimienta. Sube el fuego hasta que rompa a hervir, y luego bájalo para que cueza suave, con la olla tapada, entre 15 y 18 minutos, hasta que tanto el calabacín como la patata estén completamente tiernos al pincharlos con un tenedor.
- Tritura hasta que quede fina. Retira la olla del fuego y tritura con la batidora de mano (o pasa el contenido a una batidora de vaso) hasta conseguir una crema completamente lisa. Si te queda alguna hebra de piel, pásala por un colador fino.
- Añade la nata y ajusta el punto. Devuelve la crema a la olla a fuego bajo, incorpora la nata y remueve bien hasta integrarla. Caliéntala un par de minutos sin dejar que llegue a hervir con fuerza, para que no se corte. Prueba y rectifica de sal y pimienta si hace falta.
- Sirve. Reparte la crema en boles, añade un chorrito de aceite de oliva o de nata por encima y unas hojas de menta o albahaca fresca picada, y sirve enseguida, bien caliente.
Nutrición
Información adicional
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Let us know how it was!Trucos para que la crema de calabacín no quede aguada
El problema número uno con esta crema es que quede sosa y con sabor a agua, y casi siempre pasa por dos motivos: usar demasiado caldo o no sofreír bien el calabacín antes de cocerlo. Sofríelo 5-6 minutos con la cebolla antes de mojarlo -este paso hace que expulse parte de su agua propia y concentre sabor- y añade el caldo poco a poco, comprobando la textura; siempre puedes aclarar la crema al final si te ha quedado espesa, pero es mucho más difícil arreglarla si te has pasado de líquido.
El segundo truco es no cocerlo de más: el calabacín pierde sabor y color si se cuece mucho más de 18-20 minutos, así que en cuanto esté tierno al pinchar, retíralo del fuego. Y si quieres una crema con un verde más vivo, tritúrala nada más apartarla del fuego -el calor prolongado oxida la clorofila y apaga el color, un efecto que en cocina se conoce como "afear" la verdura.
Variantes de la crema de calabacín
Es una receta muy versátil, así que aquí tienes algunas variaciones que funcionan de verdad:
- Sin patata, más ligera: puedes prescindir de ella y confiar en la cremosidad natural del calabacín; queda algo más líquida, así que reduce un poco el caldo.
- Con queso: añade 50-60 g de queso de cabra o un par de quesitos junto con la nata; le da un punto cremoso y ligeramente ácido muy agradecido.
- Con curry o jengibre: incorpora media cucharadita de curry en polvo o un trocito de jengibre rallado al sofreír la cebolla, para una versión con un toque especiado.
- Versión fría, al estilo vichyssoise: dale un baño de agua con hielo nada más triturarla y guárdala en la nevera un mínimo de 2 horas; es perfecta en primavera y verano, siguiendo la misma lógica que la vichyssoise.
- Versión vegana: sustituye la mantequilla por aceite de oliva y la nata por nata de avena o de anacardos -es una adaptación puntual, no la versión por defecto de la receta.
- En Thermomix: el proceso es el mismo, automatizando el sofrito y el triturado en el vaso; tienes los tiempos y velocidades exactos en la crema de verduras con Thermomix, fácilmente adaptable a calabacín.
Cómo conservar y congelar la crema de calabacín
Se conserva en la nevera, en un recipiente hermético, entre 3 y 4 días. Para congelarla, hazlo antes de añadir la nata: congela la base de calabacín, patata y caldo ya triturada, y añade la nata en el momento de recalentar para que no se corte. Aguanta bien congelada hasta 2-3 meses; descongélala en la nevera de un día para otro y caliéntala a fuego suave, removiendo.
Si te gustan las cremas de verdura ligeras, prueba también la crema de verduras -la base genérica de la serie- o, si buscas algo más contundente para el frío, la crema de puerros. Y para el verano, no te pierdas la vichyssoise.
Preguntas frecuentes sobre la crema de calabacín
No es necesario. La piel del calabacín es comestible, aporta parte del color verde de la crema y también algo de fibra. Si prefieres una crema más clara o tienes calabacines de piel muy gruesa, puedes pelarlos parcialmente, dejando franjas de piel.
Casi siempre es por usar demasiado caldo o no sofreír bien el calabacín antes de cocerlo. Sofríelo unos minutos con la cebolla para que suelte su agua y concentre sabor, y añade el caldo poco a poco: siempre puedes aclarar la crema al final, pero es difícil espesarla si te has pasado de líquido.
Sí, sin problema. La patata y el propio calabacín ya aportan bastante cremosidad. Puedes omitir la nata o sustituirla por un chorrito de leche entera o de bebida vegetal.
Sí, aguanta bien congelada hasta 2-3 meses. Mejor congelarla sin la nata -añádela al recalentar, ya descongelada- para que no se corte.
Entre 3 y 4 días en un recipiente hermético. Recaliéntala a fuego suave y sin que hierva con fuerza si ya lleva nata.
Sí. Nada más triturarla, enfríala con un baño de agua y hielo y guárdala en la nevera al menos 2 horas antes de servir; queda estupenda en primavera y verano, con un chorrito de aceite de oliva por encima.










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